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jueves, 21 de agosto de 2008

Capítulo I. Párvulos.

Pues cómo ya he dicho, al fin me he decidido a contar un poco de mi vida, y todo esto siguiendo el consejo de amigos y conocidos, pues cada vez que cuento algo de mi vida les impresiona, y me dicen que mi vida no es de una persona normal, que podría escribir un libro. Eso va a ser algo complicado, entonces siempre queda la opción de recurrir a Internet, y a este invento de los Blogs.

El problema es saber cómo y por donde empezar, a lo mejor no es muy buena mi escritura ni mi expresión, pero también hay que tener en cuenta que soy una simple aficionada en esto de la escritura.

Nací en el año 1988 en una parroquia de Salceda de Caselas, ayuntamiento de Pontevedra. Aquí viví hasta los 17 años con mis padres, en una casa de alquiler, pues no podíamos permitirnos otra cosa. Aún así, siempre tuve todo lo necesario para vivir y ser feliz. Gracias a Dios, tengo unos padres que siempre me dieron todo su amor y apoyo, aunque también tenemos nuestras discursiones y malos momentos, pero eso es normal hasta en las mejores familias.

Aquí, en Vendanova, donde viví mis primeros 18 años de vida, tengo muchos recuerdos, buenos y malos. Los cuales recuerdo desde que iba a preescolar. Allí fue donde conocí a Isabel, llamémosle Isa. También conocí a Laura, Silvia, Diana, Rafa, Zalo, Denis, Oscar, Dani... Pues todos aquellos niños de mi edad y un año mayores que yo que vivían en San Jorge.

Cómo es normal con esa edad, montábamos de las nuestras, aunque muchas veces lo hacíamos inocentemente. Qué años aquellos, en los que tu única preocupación era encontrar algo a lo que jugar sin aburrirse, y nunca te enamorabas de tal manera en la que acabases cogiendo una depresión, no tenias que preocuparte de si llegabas a fin de mes, que si se te acumulaban las letras de los créditos, de que si te quedabas sin trabajo, la discusión más grande que podías tener era por un juguete… ojalá pudiésemos volver a aquellos años, aunque solo fuese durante un instante.

Nuestro cole era el mejor. A media mañana hacíamos una cola, para que nuestra profe nos diera un vasito de leche fría, y después nos tendía una alfombra en donde nos acostábamos todos y dormíamos un poquito. Al despertar, nos dejaba jugar, si hacía buen tiempo salíamos al parque y jugábamos a la pita, al escondite o andar un poco en los columpios. Si hacía mal tiempo jugábamos en la arena, ahí ya no nos controlaba todo el tiempo la profe y es cuando hacíamos de las nuestras. Normalmente a lo que jugábamos allí era a los médicos, y los médicos siempre eran los niños, y las niñas éramos las pacientes. Lo que me pregunto yo… cómo es que ninguno de mis compañeros de preescolar no se sacó la carrera de ginecólogo?? Porque, por tener, ya tenían vocación desde párvulos. O la vocación era la de pervertidos?? Bueno el caso es que nosotros pasábamos el tiempo. Después de ese recreo entrábamos otra vez para el aula, y seguíamos jugando, allí jugábamos a las tiendas, a las mamás y papás… todos esos juegos a los que suelen jugar los niños de esas edades.

Bueno, queridos lectores, hasta aquí el primer capítulo, para empezar ya se me está haciendo algo complicado, y tampoco quiero saturarme. Espero que fuese de su agrado. Intentaré actualizar lo más a menudo posible. Y espero que me dejéis vuestras críticas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

HABER LO QUE SE CUECE... QUE ME PARECE QUE NO VA A SER POCO...

ISA